Una cena para doce
No puedo pensar que un reto es fácil. No puedo pensar nunca que un reto es fácil. No puedo pensar nunca jamás que un reto es fácil. Cuando leí: "una cena para doce", pensé que era pan comido. Tenía un día duro, con obligaciones diversas varias, corre corres habituales y algunas zancadillas enviadas directamente a la sobrada que dijo: el reto es fácil. La primera foto en el cerebro era en la mesa del comedor con todos los cacharros respectivos, los invitados de honor: la fauna de peluche que habita en mi casa. Pero pensé que era muy tópica y quizas era un poco apropiarme de la visión fotográfica de Julia (casi adulto). Así, sin más la foto fue descartada. A partir de allí todos mis espacios en blanco fueron dedicados a la bendita cena: caminando por la calle a 1 grado, en el metro a 22 grados, caminando a la guardería a 8 grados, cocinando caraotas a 12 grados. Pero la olla de presión sintió emocionalmente mucha presión y decidió que ese día iba a es...